Reflexiones de EnConstrucción ante el resultado electoral del 20 de noviembre

noviembre 25, 2011 at 10:07 am 1 comentario

El pasado 20 de noviembre se produjo un resultado electoral que tiene muchas vertientes. Por un lado tenemos una mayoría absoluta del Partido Popular que radicalizará las políticas neoliberales que ya había emprendido el PSOE y que se han mostrado en otros países europeos, como aquí desde mayo de 2010, absolutamente ineficaces para salir de la crisis y completamente injustas al castigar a las clases populares para premiar a las economías especulativas por la crisis que causaron ellas. Ello es una pésima noticia a la que la izquierda tendrá que dar respuesta prioritaria en el tiempo que viene.

Dado que la mayoría absoluta del PP era más que previsible y que los recortes sociales ya llevaban en marcha un tiempo, hay noticias netamente positivas en las que debemos centrar la atención. Frente a las políticas neoliberales de los dos grandes partidos la izquierda alternativa recupera un protagonismo electoral e incluso parlamentario (pese a que éste debería ser más del doble) que permitirá llevar a las instituciones las reivindicaciones sociales y políticas de la calle y los centros de trabajo. La recuperación electoral de Izquierda Unida, de la mano de otras doce organizaciones políticas, supone un cambio de ciclo en la izquierda alternativa federal que no tenía por qué ser automático pese a la crisis económica: en otros países con situaciones parecidas la izquierda alternativa ha sido electoralmente barrida. En las elecciones generales IU no sólo ha subido en el conjunto del Estado sino que lo ha hecho en cada una de las circunscripciones (en algunas incluso triplicando resultados anteriores) salvo en las de Euskadi donde, dada la situación interna de partida, el resultado es también extraordinariamente digno. Todo ello probablemente obedezca a varias razones entre las que sin duda están la implicación leal, honesta y no electoralista de la militancia en el ciclo de movilización social y haber estado a la altura de las demandas históricas tejiendo esas alianzas políticas con doce fuerzas políticas muy diversas de la izquierda, es decir, de quienes nos oponemos a someter la democracia a los intereses especulativos del poder económico.

La convergencia política, su capacidad movilizadora durante la campaña e incluso el indudable premio electoral hacen que hoy el camino de la refundación de la izquierda emprendido en la IX Asamblea Federal de IU tenga más apoyos que nunca sin distinción de sensibilidades internas. Asimismo el hecho de que tengamos por delante muchos meses sin elecciones en todo el Estado (hasta 2014 si es que para entonces sigue habiendo elecciones europeas) permite abordar los pasos para culminar exitosamente el proceso de refundación de la izquierda imprescindible para generar esa alternativa que permita una nueva hegemonía social y democráticamente necesaria. Más allá de otras consideraciones políticas, los resultados electorales nos indican por un lado que el camino de la convergencia en la izquierda es el que llevará a hacer posible esa nueva hegemonía y por otro que, como ya se había comprobado en otras ocasiones, son sociológicamente inviables los proyectos que quieran aglutinar a la izquierda sin o incluso contra Izquierda Unida y su gente.

Por encima de los datos numéricos que se obtienen en las elecciones, el clima social que se ha generado en los últimos meses exige que el proceso de convergencia impulsado no se limite a la colaboración electoral entre organizaciones políticas y sociales ya existentes, sino que hemos de ser capaces de encontrarnos también con esa porción de la ciudadanía que no está encuadrada en organizaciones políticas y que está demandando otro marco político, social, ecológico, económico, cultural y ético.

Así, pasadas las urgencias electorales y con la fuerza que nos han dado las elecciones, es el momento de abordar los retos más ambiciosos del proceso de refundación de la izquierda. Para ello consideramos que hay dos pasos fundamentales que dar.

En primer lugar continuar con el proceso de convergencia política y ampliarlo. Probablemente sea adecuado generar un catálogo de líneas rojas dentro de las que nos podemos mover quienes queremos converger. Si todas las partes tenemos la generosidad, inteligencia y altura de miras necesarias no debería ser muy difícil. Esas líneas rojas no deberían ser muy exhaustivas pero sí un compromiso inflexible para que el resultado sea amplio y coherente.

En segundo lugar hay que afrontar los contenidos organizativos de la refundación. En la asamblea de Fuenlabrada hicimos un buen trabajo de elaboración programática que tuvo su continuidad en la elaboración participativa del programa electoral con el que hemos ido a las elecciones dentro de la convocatoria social. Los aspectos organizativos no son menores a la hora de generar un espacio confortable para la militancia y para encontrarnos con gente que hoy no está en Izquierda Unida sino en otras organizaciones o que no estén en organizaciones políticas pero se dispongan a dar ese paso en la actual situación política, social y económica. De hecho tanto la I Asamblea de Refundación como la de la Convocatoria Social nos han mostrado que otras formas de elaboración y debate más participativas pueden llevarnos entre otras cosas a ser mucho más eficaces y a generar consensos muy provechosos. También se han mostrado como métodos útiles para generar un ambiente fraternal y por ello son formas que facilitarán que quienes hoy no compartimos organización política encontremos un espacio común amable, democrático, respetuoso y eficaz.

El resultado electoral nos muestra que estamos ante la oportunidad de seguir tejiendo una alternativa de izquierdas imprescindible. La crisis económica, social y política que vivimos hace sin embargo inviable contentarnos con un cierto crecimiento electoral mientras el poder financiero sigue dictando los recortes sociales y democráticos que sufrimos. El horizonte debe ser impulsar un proceso constituyente frente al colapso político, económico y social en el que nos encontramos. Para ello las elecciones del 20 de noviembre no son un punto de llegada sino más bien un muy buen primer paso.

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La izquierda, el movimiento 15M y próximos retos electorales Acto: La izquierda tras el 20-N

1 comentario Add your own

  • 1. Gonzalo  |  noviembre 25, 2011 en 1:41 pm

    Pues nada, ahora solo nos queda seguir currando y currando.

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